lunes, 29 de junio de 2009

Confesión de Pecado

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La confesión de pecado es un acto de fe y es el resultado de la aceptación y convicción profunda por alguna falta cometida contra Dios. Cuando pecamos es contra Dios que lo hacemos, pues Él es el único Santo, Él es el Justo y Él es el Bueno, aunque nuestro arrepentimiento debe reflejarse necesariamente en beneficio de aquel a quien hemos perjudicado. De hecho, cuando la confesión es sincera y auténtica lleva frutos, y se refleja en acciones que se toman para restituir la falta cometida con miras a obtener el perdón, primero de Dios y luego de aquel a quien hemos ofendido.

El que comete un pecado debe confesarlo para alcanzar misericordia y paz para su alma. En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea para confesión es “yadah”, lo que se traduce como “lanzar” “echar” “tirar”, “echar abajo”. Es decir que confesar es algo que sale de nuestro interior como una bola, un lanzamiento, una flecha, algo que se voltea de manera que deja ver todo lo que antes estaba oculto, como un molde que se pone boca abajo o un vestido que se voltee al revés. Por lo que entiendo que es un acto que se realiza con fuerza de adentro hacia fuera, algo difícil, espinoso, donde no se encuentran palabras cómo empezar, cómo decir, cómo confesar. Sin embargo, la oración de Daniel, la de Esdras, y el salmo 51 que oró David a Dios cuando fue confrontado por el pecado que cometió contra Urías heteo (2 Samuel 11; 12), son modelos de oración de arrepentimiento por nuestros pecados y de la restauración que atrae a nuestras almas la confesión.

Debo decir que por causa de nuestra naturaleza carnal, pecamos, lo cual trae mucho dolor a nuestro corazón y es el ardid donde el diablo se recrea trayendo a memoria nuestros pecados antiguos, llenándonos de culpabilidad. Pero hemos sido hechos nuevas criaturas en Cristo y su sangre nos ha limpiado de todo pecado y nos seguirá perfeccionándo en santidad en el temor a Dios. Por tanto, como cristianos, el confesar nuestros pecados debe ser algo constante, y tan importante e ineludible como el orar, pues su práctica limpia nuestro corazón y renueva y restaura la contrición del Espíritu recto que Dios ha hecho morar dentro nuestro. Por lo cual, la confesión es sumamente necesaria y obligatoria para nuestra vida espiritual, pues de no hacerlo afecta no solo nuestra comunión con Dios, sino la relación con nuestros hermanos, a quien debemos amar como a nosotros mismos.

La confesión de pecado es una señal indubitable de nuestra vida nueva en Cristo, por eso guarda tan estrecha relación con el arrepentimiento y el bautismo. Ella nos da libertad para adorarle, pues confesar nuestros pecados trae a nuestra vida paz, sanidad espiritual y el don del Espíritu Santo. Veámoslo a continuación:


Números 5:6
"Di a los hijos de Israel: El hombre o la mujer que cometiere alguno de todos los pecados con que los hombres prevarican contra Jehová y delinquen, aquella persona confesará el pecado que cometió, y compensará enteramente el daño, y añadirá sobre ello la quinta parte, y lo dará a aquel contra quien pecó”

Esdras 10:1
“Mientras oraba Esdras y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, se juntó a él una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente”

Nehemías 9:3
“Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios”

Salmos 32:5
“Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah”

Salmos 38:17-18
“Pero yo estoy a punto de caer, Y mi dolor está delante de mí continuamente. Por tanto, confesaré mi maldad, Y me contristaré por mi pecado”

Salmos 50:23
"El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios"

Salmos 51:
“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2 Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. 3 Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. 4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. 5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. 6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. 7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. 8 Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. 9 Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11 No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. 12 Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente. 13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti. 14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia. 15 Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza. 16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. 17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. 18 Haz bien con tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén. 19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar”

Proverbios 28:13
“El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”

Isaías 43:18-19
“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”

Mateo 3:2
“y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados”

Hechos 2:38
“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”

Hechos 3:19-20
“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado”

Hechos 19:18
“Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos”

Santiago 5:16
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”

1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”



¿Quieres más sobre el tema? Visita nuestros Mensajes en Audio o escucha:

El Poder Liberador de la Confesión

Contra Ti, Contra Ti Solo He Pecado

este tema fue tomado de www.elamanecer.org


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